Mirarla a los ojos era como mirar al mar. No porque tuviesen
un color parecido no, sino porque su mirada era tranquila como el mar cuando
baja la marea, pero fuerte como cuando las olas rompen contra las rocas y
parecen invencibles.
Mirarla era saber que todo saldría bien, era saber que
todo era tranquilo pero fuerte.
Mirarla era saber que podía con todo.
Y pudo
con todo… menos con él mismo.
Welcome back,
xxx