Era un montón de
culpas.
Del que le rompió el corazón y la hizo
vulnerable.
De aquella que le traicionó y la hizo
desconfiada.
De los "como debes ser" que la hicieron
insegura.
De el "si lo haces, no te permitas cometer un error o fallar, la gente nunca lo perdonará" que hicieron de ella un mar de
miedos y
dudas.
De ella misma, que se había creído que ese montón de culpas
eran de los demás.
Y se había enterrado debajo de todos,
todos y cada uno de ellos
olvidando que la culpa de eso era
suya.
Nunca sabría si todas esa cosas eran ciertas,
nunca sabría como podría llegar a ser,
porque nunca se atrevía a vivir sin ellas.
Era más fácil esconderse debajo.
Feliz domingo pajarillos,
feliz día de los moños altos y las bragas viejas.
XXX
B.