Que te quieren, te odian, te ayudan, te abrazan, te desquician, te entienden, te añoran, te besan, te hieren, te abrazan, te hacen llorar, te hacen sentir, amar, vivir.
Que entran y salen de tu vida, que van y vienen.
Que dejan tu vida patas arriba, y después la vuelven a colocar.
Quién, cómo, por qué...? Por qué él o ella?
Quién es el que mueve los hilos de la vida para que unos entren y otros salgan?
Yo no lo sé, y... no lo quiero saber. Es tan complejo que asusta.
Pero algo que si sé es... No retengas a alguien en tu vida que no quiere estarlo, no te aferres a algo que no ha de estar ahí, o al menos ahora. Deja que esas personas entren y salgan, como tengan que hacerlo, si tienen que estar estarán. Y sino, dejarán una parte de ellos en ti, y eso vivirá contigo siempre, acompañándote y ayudándote para escoger si es arriba o abajo, si es sí o es no o si el camino a elegir es el de la derecha o el de la izquierda.
Cada persona que entra en tu vida, aporta a ella un trocito de si misma, igual que tu pierdes un trocito de ti mismo en ella. Y es por eso que nos necesitamos y nos completamos.
Como me dice una amiga mía "simplifica tu vida", no pienses porque se va, piensa que si tiene que volver, volverá.
"Todas las batallas en la vida sirven para enseñarnos algo, inclusive aquellas que perdemos." -Paulo Coelho
Por supuesto que siempre. Hasta el infinito y más allá :)
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