No, no es a esa Esperanza a la que me refiero, sino a la esperanza, la que por lo que he podido ver muchos han perdido, y lo peor de todo es que los que la han perdido son más los jóvenes que los no tan jóvenes.
¿Qué triste no? El otro día fui testigo de una acalorada discusión en la que participaban estos jóvenes y estos otro no tan jóvenes, y fue desalentador ver como estos jóvenes habían perdido totalmente la esperanza en todo, en el ser humano, en el sistema, en sus ideales... En todo. Y es que... ¿aún nos queda esperanza en este sistema, que parece no darse cuenta de que ha llegado al fin de una larga etapa y que necesita un cambio? No lo sé. Mi esperanza también se tambalea.
No me gusta ser extremista, porque los extremos no me gustan. Nunca llevarás la razón si decides situarte en un extremo u en otro, y eso ha quedado más que demostrado a lo largo de la historia. No creo que sea la solución. Pero claro es difícil dilucidar una solución. Cómo vamos a encontrar una solución, si no somos capaces de escucharnos entre nosotros mismos. Somos incapaces de discutir con alguien, porque no discutimos ni debatimos, simplemente soltamos todo lo que llevamos dentro para quedarnos a gusto, y mientras la otra persona hace lo mismo, escuchamos? No lo creo. No estamos escuchando porque antes de que empiece a hablar ya estamos pensando que lo que va a decir está mal.
¿Y si en vez de pensar tanto lo buena que es nuestra forma de pensar y creer las cosas, de empeñarnos en nuestra solución, en nuestra opinión, nos paramos realmente a escuchar lo que los demás tienen que decirnos? Pero claro eso sí, sin ningún prejuicio. Complicado, ¿eh?
Si a algo he llegado, a alguna conclusión es, que a día de hoy no sabemos escuchar. Nadie. Oímos, pero no escuchamos. Mira que nos dejaron clara, o por lo menos a mi me insistieron mucho mis padres y mis profesores, en la diferencia entre oír y escuchar. A día de hoy, nadie escucha pero todos oímos. Triste. Y desolador.
Todos nos pedimos ayuda, pero ninguno somos capaces de escuchar nada más que lo que a nosotros nos falta. Nadie se escucha, pero todos piden lo mismo. Basta.
Y al final de toda esta reflexión es muy posible que nada de todo lo que he escrito tenga sentido. O si. ¿Lo habéis escuchado? Vale si, en este caso leído incongruencias de intentar se "escuchado" a través de algo escrito.
Nosotros no nos escuchamos entre nosotros, pero ellos, ellos ni si quiera se prestan atención unos a otros, ni si quiera entre ellos. Lo único que les une es la necesidad de ocultar, de ocultar sus errores en vez de arreglarlos.
¿Esperanza está ahi? Hace tiempo que deje de escucharte, y necesito hacerlo una vez más.
XXX.
B.
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