miércoles, 14 de mayo de 2014

Huracán -.

Se perdía en el vaivén de sus caderas,
el baile de sus labios le parecía magia,
el movimiento de sus manos simplemente indescriptible.
Le sacaba de quicio que no parase de jugar con el pelo,
pero si no lo hacía, entonces no tenía ningún pero.
Su forma de hablar,única. Su risa, música para sus oídos.
Y sus ojos, oh sus ojos... El enigma más grande al que nunca se había enfrentado.

Pero lo que sí era desconcertante es, que era la persona que 
menos miedo a la verdad tenía
de todas las que había conocido.
Y eso le resultaba terroríficamente atractivo.


Buenas noches preciosos,
xxx
B.

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