Ella estaba allí, tan guapa como siempre. Sin decepciones.
Se reía y hacía reír a la gente, ella siempre lo hacía.
Hablaba, bailaba...
Pero no estaba allí.
Sus ojos ya no hablaban, como de costumbre.
No brillaban.
No existía alegría en ella, no había pasión.
No había nada.
Era como ver una película de miedo.
Y se quedó ahí, mirando. Pensando.
Pensando en cual sería la razón de que su cuerpo estuviera allí,
pero ella no.
Era como ver una película de miedo.
La más terrorífica que jamás había visto.
Historias de miedo,
de ninguna parte.
xxx
B.
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